Atlético de Madrid·Champions League 2015-2016·temporada 2015-2016

Qué manera de sufrir

Cuando en un himno al centenario del equipo de tus amores incluyes la frase “Qué manera de ganar”, lo habitual es que se piense en un equipo de altos vuelos, que vence por goleada deleitando con un juego maravilloso; por eso Sabina, como atlético de corazón, supo que tenía que añadir un estribillo que lo matizase: “Qué manera de sufrir.”

Y ha sido eso, señores, lo que hemos visto en el partido de hoy. Una eliminatoria que se presuponía favorable al Atlético, que se fue complicando en el partido de ida con el 0-0 en Holanda, que se ponía tensa al seguir a cero al fin de la primera parte, que nos volvía histéricos al llegar al final de la segunda sin goles… Y que en el descuento de la prórroga tampoco se había encajado gol alguno.

No es que el Atleti jugara mal, o que el PSV Eindhoven jugara como los ángeles, que no se dio ninguno de los dos casos; pero el ataque rojiblanco se anquilosa, se obceca en las mismas jugadas, abusando tanto de la banda de Filipe que hasta el lateral opta por caracolear en el centro del feudo.

El francesito de oro recibía muy atrás, siempre más de cinco metros antes de la defensa, sin capacidad sorpresiva ninguna, y Torres no sabía ya con quién pegarse, si con los centrales o con el árbitro, que no le pitaba una.Arda-penaltis

Infartando en la ribera del Manzanres estábamos, llegan los penaltis y muchos nos acordamos de aquella tanda de penaltis hace poco más de un año, ante el Bayern Leverkusen. Y Arda rezando en el suelo, como volvíamos a estar muchos, aferrados a la bufanda, con ella al ras de los ojos, sin querer mirar, sin poder apartar la vista.

Suena el himno a capella en el Estadio, y se vuelve a invocar la fuerza de las grandes gestas, se corea a Luis Aragonés. No se falla un penalti, ni uno, y eso que los holandeses parecían tenerlo todo en contra. Llega el quinto penalti, vemos a Torres caminar desde el círculo central hacia el área, la cabeza gacha, el corazón escondido en la bota derecha. El Niño nunca fue un jugador inmune a la presión, pero esta vez la supera, salvándonos del infarto.

Marcan, marcamos, a estas alturas de la noche no debe de haber hogar en España que no esté viendo la televisión, o eso parece por los gritos del vecindario. Un Oblak casi desquiciado no oye los gritos del Cholo Simeone desde la banda. El  público sí que corea, grita y silba. Y no sabemos si es efecto de la presión, del argentino, o del azar, pero Narsingh falla el lanzamiento.

Y ahí va Juanfran, de los incombustibles, la flecha, uno de los corazones del equipo.

Y marca.juanfranpenaltigol

Y el Atleti vence y pasa a Cuartos de Final de la Champions.

Y el estadio se vence, Simeone se une a la montaña humana que se ha formado en el córner con el alicantino como epicentro del terremoto. Y el mundo vuelve a latir a su ritmo habitual.

Qué manera de ganar, qué manera de sufrir.

Atleti, un día de estos me vas a provocar un infarto.

Seguimos soñando.

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